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Toda la infraestructura, hecha con materiales de la región (barro, piedras y paja), está diseñada especialmente para disfrutar los amaneceres y las puestas de sol, disfrutando de los colores característicos de éste lugar. El ecolodge debe su nombre al canto de innumerables flamencos que, en los alrededores, crean un ambiente natural inimaginable. Las lentes de las cámaras de nuestros pasajeros se deleitan al son del canto de las aves y el viento. |